Así Era la Querola, la Exclusiva Urbanización de Lujo de Andorra Frecuentada por Influencers Que Quería Fundirse con la Montaña y Ahora Está Arrasada por el Fuego
Había sido concebida para que sus edificios parecieran surgir de la propia montaña. La Querola d'Ordino, una exclusiva promoción residencial situada en una parcela elevada sobre el valle de Ordino, en Andorra, era mucho más que un conjunto de viviendas de lujo. El proyecto, diseñado por el arquitecto francés Jean Nouvel junto a los estudios Ribas & Ribas y Jordi Sala, buscaba convertir la arquitectura en parte del paisaje.
La promoción estaba formada por siete edificios independientes de pizarra, construidos sobre una parcela de unos 6.900 metros cuadrados y rodeados de bosque. El propio proyecto describía sus edificaciones como elementos que no pretendían simplemente integrarse en la montaña, sino "habitarla". Cada bloque contaba con cuatro plantas y las viviendas disponían de ascensor privado desde el garaje.
En total, La Querola ofrecía 51 residencias, y una de sus principales particularidades era que no había dos exactamente iguales. Cada vivienda había sido diseñada individualmente en función de su orientación, las vistas y la topografía del terreno. La superficie mínima anunciada era de 250 metros cuadrados, mientras que los diferentes tipos de vivienda alcanzaban los 650 metros cuadrados en las plantas bajas y hasta 690 metros cuadrados en los áticos.
El proyecto estaba concebido para ofrecer un nivel de privacidad poco habitual en una promoción colectiva. Todas las viviendas disponían de garaje y ascensor privados, terraza con barbacoa y una estancia adicional denominada 'Family Room', un espacio con chimenea que cada propietario podía transformar en sala de cine, biblioteca, bodega, sala de juegos o incluso estudio de música.
Los interiores buscaban prolongar la relación con el paisaje. El roble cubría suelos, paredes y puertas de suelo a techo, mientras que las cocinas fueron diseñadas por el propio Nouvel. En los baños se instalaron griferías de la firma italiana Gessi con acabados desarrollados específicamente para el proyecto.
Pero uno de los elementos más llamativos estaba en el exterior. Las fachadas estaban formadas por más de 35.000 piezas de pizarra, de distintos tamaños y colocadas individualmente sobre una estructura de aluminio. La disposición de las piezas estaba pensada para que la apariencia del edificio cambiara con la luz y las sombras a lo largo del día.
Un Spa Excavado En La Montaña
El lujo no terminaba en las viviendas. En la parte inferior del complejo se diseñó un gran espacio común con forma de cono de piedra que concentraba buena parte de las instalaciones de bienestar. Allí se encontraban un hammam (una especie de termas), sauna, sala de yoga, gimnasio, piscina interior y piscina exterior.
Los jardines que conectaban los siete edificios estaban plantados con especies autóctonas del Pirineo andorrano, seleccionadas por el proyecto para reducir sus necesidades de mantenimiento y hacerlas autosuficientes.
La eficiencia energética era otro de los pilares de La Querola. El complejo disponía de 170 pozos geotérmicos de 120 metros de profundidad, destinados a aprovechar la temperatura constante del subsuelo para alimentar su sistema de climatización. La promoción anunciaba una calificación energética A y un sistema capaz de obtener cinco unidades de energía por cada unidad consumida en sus bombas de calor.
La tecnología se extendía también a las propias viviendas. Un sistema de domótica permitía controlar iluminación, climatización, persianas, ventanas y seguridad desde un panel táctil o a través de una aplicación.
El proyecto llevaba la firma de Jean Nouvel, ganador del Premio Pritzker y responsable de edificios como la Torre Agbar de Barcelona, el Instituto del Mundo Árabe de París o el Museo Nacional de Qatar. Junto al estudio parisino del arquitecto francés participaron Ribas & Ribas Arquitectes, desde Barcelona, y el arquitecto andorrano Jordi Sala, encargado de garantizar la adaptación del proyecto al contexto local.
La promoción llevaba años en desarrollo y se había convertido en uno de los proyectos inmobiliarios más singulares de Andorra. Las informaciones publicadas antes del incendio situaban algunas de sus viviendas por encima de los seis millones de euros, dentro de un mercado residencial dirigido a grandes patrimonios.
La Querola también había adquirido cierta notoriedad como uno de los puntos de encuentro del nuevo lujo en Andorra y se convirtió en un enclave frecuentado por influencers, streamers y otros perfiles vinculados al mundo digital, atraídos por el entorno y por el nivel de exclusividad de la promoción.
La Querola había abierto sus puertas apenas unos meses antes del incendio. El fuego comenzó durante la madrugada del martes y se propagó con rapidez por el complejo, dañando gravemente sus edificios. Los bomberos andorranos, con apoyo de efectivos de la Generalitat procedentes de La Seu d'Urgell, trabajaron para contener las llamas y evitar que alcanzaran las construcciones próximas.